Sábado | Octubre 20, 2007

AVIONES DE PAPEL (CATÁSTROFE INMINENTE)

Como mi madre acaba de comprar la librería del Museo de Arte, -esa cosa supertécnica de ver un cuadro y decir: me gusta o no me gusta-, un día fui a visitarla con mi abuela, y entre ellas me regalaron el libro "Papiroflexia. Hágase millonario modelando papel". A pesar de mi firme vocación para el futuro como cazador de moluscos salvajes, nada más llegar a casa leí las primeras páginas y en una de ellas explicaba que el record Guinness de permanencia de un avión de papel en el aire es de 27.6 segundos, lo que me pareció razonablemente fácil de superar. Así que tijeras en mano y una agradable expresión en mi cara con la lengua retorcida, me puse manos a la obra. En primer lugar, seleccioné el modelo "Ornitorrinco 98", apropiado para la ocasión, utilicé toda mi destreza -capaz de convertir el último modelo del "Transformers Armada" en una útil base para cajas en el trastero- y tras unas ágiles dobleces y una modificación sobre el original que consistía en sustituir el frontal por una forma indescriptible de lo más parecido a la trompa de un elefante, llamé a mi abuelo para que cronometrase el primer vuelo. Para ello fue a su mesilla de noche y extrajo su flamante reloj de bolsillo -del mismo modelo que utilizaron los Hermanos Lumière para medir el metraje de su obra maestra "Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisair"-, y me apresté a observar una extraña pirueta del avión tras lo que fue a parar directamente a la zapatilla de guatiné que mi padre había dejado tirada como siempre en medio de la alfombra del salón. Cuando le pregunté a mi abuelo que cuanto tiempo había logrado, este me respondió: "No lo se. A este cacharro se le cayó la aguja del segundero el día de mi primera comunión". Tras este primer fracaso, no me desanimé y me puse a reflexionar sobre la manera de acercarme al record en cuestión, por lo que organicé un plan que constaba de varias fases:

1. Seleccionar el modelo Benedicto Equis Ví, con cola de color rosa y símbolos nazis en los alerones.
2. Lanzar el avión desde lo alto de la chimenea de Endesa de As Pontes de García Rodríguez, de unos 365 metros.
3. Dejar de lado a mi abuelo y seleccionar el célebre sistema de contar los segundos de memoria, pero sin trampa. Unodostrescuatrocincoseis...A pesar de una razonable duda de qué número venía despúes del diecinueve, el resultado fue todo un éxito.

Al llegar al cole, conté a todos mis compañeros mi hazaña -con un resultado final de cuatrocientos setenta y nueve segundos, a lo que me respondieron con un enigmático: "Ya está el de siempre con sus paridas".

Hubo más intentos, con resultado incierto, por lo que ahora me dedico con constancia al divertido juego de enhebrar agujas con mi abuela.

(Escrito con la colaboración de papis)
Posted by Xabi at 13:31:05 | Permanent Link | Comments (30) |